De la Uz: nuestra historia es tu historia
Todo comenzó en 1969, en una calle de Valentín Masip aún sin asfaltar, cuando Mª Carmen y Alejandro, nuestros padres, decidieron abrir su primera tienda. Una tienda que, sin que nadie lo supiera entonces, daría comienzo a toda una historia de dedicación, esfuerzo y amor por lo que hacemos. Allí, mientras esperaban a los primeros clientes, no era raro verlos jugar a la comba o a la pelota con los niños del barrio. Era el reflejo de su manera de entender la vida y el trabajo: cercanos, comprometidos y siempre al lado de la comunidad.
Fue un año decisivo en nuestras vidas. Aquel año, nuestros padres no solo inauguraron su primer establecimiento, sino que también emprendieron un viaje juntos en lo personal. Dos jóvenes veinteañeros, llenos de ilusión, que decidieron renunciar a la seguridad de una vida ya encaminada para construir algo propio, con el convencimiento de que el trabajo bien hecho siempre da frutos. Dejaron empleos estables ¿mamá en la Administración y papá en la Cámara de Comercio¿ para crear un espacio que ofreciera soluciones reales al día a día del barrio. El espíritu emprendedor de Papá y su convicción de que podían crear algo significativo fueron suficientes para que, poco a poco, mamá se sumara a este proyecto con la misma determinación.
Así, de la Uz nació como una tienda de barrio con un propósito claro: estar presentes en el día a día de los vecinos y acompañarlos en los distintos momentos de su vida.
En los primeros años, vendíamos desde calzado y lanas hasta pintura y productos de limpieza. No había prisa, solo el deseo de hacer las cosas bien y paso a paso. La confianza de los primeros clientes, muchos de ellos familiares, amigos y vecinos, fue clave para sostenernos y crecer.
Papá ya había aprendido la importancia de conocer el negocio desde dentro, gracias a su experiencia como aprendiz en unos almacenes locales. Esa actitud es algo que ha quedado grabado en el ADN de de la Uz hasta hoy.
Poco a poco, llegaron los pequeños grandes avances: introdujimos el autoservicio cuando aún era algo novedoso en Asturias, adaptamos los espacios para que fueran más cómodos y accesibles, y siempre nos mantuvimos atentos a lo que nuestros clientes necesitaban.
A medida que la familia crecía ¿cinco hijos y unos abuelos, Luisa y Benjamín, que fueron un pilar dentro y fuera de la tienda¿, también lo hacía el negocio. En 1987, abrimos un segundo establecimiento en la calle Fruela de Oviedo. Después vinieron más aperturas y un equipo que fue creciendo al ritmo de la empresa.
Cuando la segunda generación comenzó a incorporarse, de la Uz ya era algo más que un comercio: era una empresa familiar con raíces profundas, pero con una mirada puesta en el futuro. Carmen, Jani y Paula se sumaron al equipo aportando nuevas ideas, pero siempre respetando el legado de quienes empezaron todo.
Hoy somos una red de 29 perfumerías distribuidas por toda Asturias, pero más allá de los números, seguimos siendo lo que siempre fuimos: una empresa cercana, familiar y comprometida con cada persona que entra en nuestras tiendas. Apostamos por la formación continua de nuestro equipo, que hoy está compuesto por profesionales que conocen el sector y a nuestros clientes al detalle.
En de la Uz no vendemos solo productos; acompañamos a nuestros clientes en su día a día, en sus celebraciones, en sus detalles y en sus rutinas. Hemos crecido, sí, pero sin dejar de ser esa tienda de barrio que mira a los ojos, que escucha y que siempre está a disposición de sus clientes.
Nuestra historia es la de muchas familias que han confiado en nosotros generación tras generación. Por eso, hoy más que nunca, trabajamos para seguir siendo ese comercio cercano, con el trato humano y profesional que nos hace diferentes.
Porque sabemos que detrás de cada cliente hay una historia. Y detrás de cada tienda, también.